Transporte público en Lima: ¿Podemos cambiar la conducta de los choferes?

Sunday, September 19, 2010


La vida en las ciudades plantea múltiples desafíos. A diario estudiantes y trabajadores se ven obligados a recorrer grandes distancias y cumplir con horarios estrictos. De ahí la importancia de contar con un servicio de transporte rápido y seguro. En la ciudad de Lima, sin embargo, no se cumple con ninguno de estos requisitos. Además de un pésimo trato los choferes de transporte público ofrecen un servicio poco eficiente e incluso peligroso. Quienes hemos usado este servicio nos llenamos de calificativos pero también de interrogantes. ¿Por qué se comportan de esta manera? ¿Puede hacerse algo al respecto? Investigaciones recientes podrían ayudarnos a responder estas preguntas.

Foto: Steven Damron
Una trabajo realizado sobre choferes de la línea S encontró que las estresantes condiciones en las que trabajan, la discriminación a la que son sometidos y las agresiones que reciben provocan en ellos una conducta agresiva. El trabajo también describe algunos aspectos positivos de la personalidad de los choferes. Por ejemplo, si bien en ocasiones pueden comportarse de manera irresponsable con respecto a las normas de transito, los convivientes y casados son muy responsables respecto a sus obligaciones familiares. Además,  frente a las muestras de respeto y amabilidad, pueden responder de la misma manera (Yamamoto, citado por Couillaud, 2010).

Otra investigación nos permite entender un poco mejor las causas de este problema. Así, tenemos que los choferes que tienen problemas de visión; que son solteros, divorciados, convivientes o tienen problemas familiares; que solo tienen educación secundaria, que manejan vehículos propios o alquilados y para quienes la conducción no es su principal ocupación suelen mostrar un estilo de conducción caracterizado por una deficiente percepción del riesgo, impaciencia, impulsividad, agresividad, una falta de respeto por los usuarios y las reglas de tránsito y reacciones desproporcionadas de cólera. Por otro lado, la buena salud, el estar casados, tener educación superior y trabajar para una empresa se relaciona con una tendencia a percibir el riesgo de manera adecuada, aceptar niveles normales de riesgo y un buen control sobre su conducta así como una conducción más precavida y responsable. También se observó que, a mayor tiempo en la conducción y mayor edad, mejor es el estilo de comportamiento en contextos de tráfico (Ponce & cols, 2006).

Discusión:

Algunos de los factores asociados con un estilo de manejo negativo parecen relacionarse con el estrés (como es el caso de las enfermedades, los divorcios y los problemas familiares). Otros, como el ser sometidos a discriminación y agresión, hacen referencia a un factor ambiental provocado por una imagen estereotipada de los choferes entre la población. Por otro lado si un chofer tiene a la conducción como su ocupación principal y/o trabaja para una empresa, un estilo de manejo cuidadoso le permitirá proteger su principal fuente de ingresos. Los efectos positivos de la edad o el tiempo de manejo no son difíciles de explicar. A mayor edad o experiencia mejores serán los mecanismos de adaptación de los choferes.

En lo que respecta al nivel educativo la discusión se hace más compleja. Nuestra intuición nos sugiere que la educación tiene un efecto positivo sobre la conducta. Los resultados señalan sin embargo que, en el caso del transporte, este efecto será más claro en los individuos que siguieron estudios superiores. ¿Qué aspecto de la educación superior explica sus efectos sobre los choferes? ¿Qué rol juega el desarrollo? Consideramos que para resolver estas preguntas son necesarias investigaciones adicionales.

Conclusiones y Recomendaciones:

Los resultados de las investigaciones parecen señalar que tanto la educación como el entorno de trabajo tienen efectos importantes sobre la conducta de los choferes. Sin embargo, antes de proponer cambios estructurales, consideramos oportuno revisar algunas medidas específicas que podrían resultar útiles:

-    Dar prioridad a los choferes con estudios superiores, de mayor edad y con más
     experiencia en los procesos de selección de personal.
-    Reorganizar las empresas de transporte de tal manera que el chofer tenga que
     responder ante esta por su comportamiento y el estado de su vehículo.
-    Crear las condiciones para que un trabajo en el área de transporte público pueda
     constituir la principal fuente de ingresos de un chofer.
-    Proveer servicios de salud y terapia familiar a los choferes.
-    Reducir los estereotipos negativos que tiene la población respecto los choferes.

Aplicar estas medidas podría tener resultados interesantes. Sin embargo debemos tomar en cuenta que una solución a largo plazo pasa por diseñar investigaciones adicionales, proponer un plan gradual de reorganización del transporte público (enfocado en la mejora de las condiciones de trabajo de los choferes) y un control sobre los resultados.  Un transporte público eficiente y seguro no es un objetivo inalcanzable, pero si el resultado de un proceso largo que requiere el compromiso tanto de científicos como de empresarios y políticos.

Bibliografía:

Couillaud, Florence. (2010). Cultura Combi. En: Revista Punto Edu. Año 6. No 187. Agosto/Septiembre 2010. Pontificia Universidad Católica del Perú.

Ponce, Carlos; Bulnes, Mario; Aliaga, Jaime; Delgado, Eliana & Solís, Ronaldo. (2006). Estudio Psicológico sobre los Patrones de Conducta en Contextos de Tráfico, en Grupos de Automovilistas Particulares y Profesionales de Lima Metropolitana. En: Revista IIPSI. Vol. 9. No. 2. 2006. Pp. 33-64.

1 comments:

Anonymous said...

Tema muy interesante e importante que los candidatos a la alcaldía lo ven solo como la construcción de grandes vías aéreas ó subterraneas con un costo de millones de dólares y no ven que el problema también es de 200 mil personas que viven de esa actividad, incluidas sus familias y cuya calidad de vida es pauperrima

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