Encuentro Psicológico: Una prometedora propuesta de los estudiantes de la Católica.

Thursday, September 23, 2010


Aunque los estudios universitarios pueden ser muy estimulantes, con frecuencia nos demandan tanto esfuerzo y tiempo que es difícil dedicarnos a otros proyectos. Este, felizmente, no es el caso del grupo de estudiantes de psicología de la Pucp que forman la Asociación Encuentro Psicológico.  Ellos no han esperado a graduarse para hacer su contribución a la psicología. Más bien se han organizado y concentran sus esfuerzos en la difusión del conocimiento psicológico a través de la nada fácil tarea de organizar y promover eventos académicos. Aunque ya han realizado diversas charlas, uno de sus proyectos más importantes ha sido  el I Ciclo multidisciplinario de Conferencias sobre sexualidad: "Sexualidad: Bienestar y Derechos Humanos". Esta actividad (realizada entre el 25 y el 27 de Agosto), tuvo como objetivo exponer distintos aspectos relacionados con la sexualidad en el Perú y contó con la participación de importantes exponentes de la medicina, psicología, antropología, e incluso derecho.

Además, como un medio para comunicar sus actividades, la Asociación Encuentro Psicológico ha creado un blog en el que se podrán encontrar, entre otras cosas, entrevistas a profesores de psicología y reseñas a otros blogs. Consideramos que esta iniciativa contribuirá definitivamente a elevar la calidad del debate en nuestro medio así como a hacer más accesible la teoría psicológica al público en general. Si les interesa saber más sobre este proyecto puedes visitar su blog haciendo click en aquí
 


Transporte público en Lima: ¿Podemos cambiar la conducta de los choferes?

Sunday, September 19, 2010


La vida en las ciudades plantea múltiples desafíos. A diario estudiantes y trabajadores se ven obligados a recorrer grandes distancias y cumplir con horarios estrictos. De ahí la importancia de contar con un servicio de transporte rápido y seguro. En la ciudad de Lima, sin embargo, no se cumple con ninguno de estos requisitos. Además de un pésimo trato los choferes de transporte público ofrecen un servicio poco eficiente e incluso peligroso. Quienes hemos usado este servicio nos llenamos de calificativos pero también de interrogantes. ¿Por qué se comportan de esta manera? ¿Puede hacerse algo al respecto? Investigaciones recientes podrían ayudarnos a responder estas preguntas.

Foto: Steven Damron
Una trabajo realizado sobre choferes de la línea S encontró que las estresantes condiciones en las que trabajan, la discriminación a la que son sometidos y las agresiones que reciben provocan en ellos una conducta agresiva. El trabajo también describe algunos aspectos positivos de la personalidad de los choferes. Por ejemplo, si bien en ocasiones pueden comportarse de manera irresponsable con respecto a las normas de transito, los convivientes y casados son muy responsables respecto a sus obligaciones familiares. Además,  frente a las muestras de respeto y amabilidad, pueden responder de la misma manera (Yamamoto, citado por Couillaud, 2010).

Otra investigación nos permite entender un poco mejor las causas de este problema. Así, tenemos que los choferes que tienen problemas de visión; que son solteros, divorciados, convivientes o tienen problemas familiares; que solo tienen educación secundaria, que manejan vehículos propios o alquilados y para quienes la conducción no es su principal ocupación suelen mostrar un estilo de conducción caracterizado por una deficiente percepción del riesgo, impaciencia, impulsividad, agresividad, una falta de respeto por los usuarios y las reglas de tránsito y reacciones desproporcionadas de cólera. Por otro lado, la buena salud, el estar casados, tener educación superior y trabajar para una empresa se relaciona con una tendencia a percibir el riesgo de manera adecuada, aceptar niveles normales de riesgo y un buen control sobre su conducta así como una conducción más precavida y responsable. También se observó que, a mayor tiempo en la conducción y mayor edad, mejor es el estilo de comportamiento en contextos de tráfico (Ponce & cols, 2006).

Discusión:

Algunos de los factores asociados con un estilo de manejo negativo parecen relacionarse con el estrés (como es el caso de las enfermedades, los divorcios y los problemas familiares). Otros, como el ser sometidos a discriminación y agresión, hacen referencia a un factor ambiental provocado por una imagen estereotipada de los choferes entre la población. Por otro lado si un chofer tiene a la conducción como su ocupación principal y/o trabaja para una empresa, un estilo de manejo cuidadoso le permitirá proteger su principal fuente de ingresos. Los efectos positivos de la edad o el tiempo de manejo no son difíciles de explicar. A mayor edad o experiencia mejores serán los mecanismos de adaptación de los choferes.

En lo que respecta al nivel educativo la discusión se hace más compleja. Nuestra intuición nos sugiere que la educación tiene un efecto positivo sobre la conducta. Los resultados señalan sin embargo que, en el caso del transporte, este efecto será más claro en los individuos que siguieron estudios superiores. ¿Qué aspecto de la educación superior explica sus efectos sobre los choferes? ¿Qué rol juega el desarrollo? Consideramos que para resolver estas preguntas son necesarias investigaciones adicionales.

Conclusiones y Recomendaciones:

Los resultados de las investigaciones parecen señalar que tanto la educación como el entorno de trabajo tienen efectos importantes sobre la conducta de los choferes. Sin embargo, antes de proponer cambios estructurales, consideramos oportuno revisar algunas medidas específicas que podrían resultar útiles:

-    Dar prioridad a los choferes con estudios superiores, de mayor edad y con más
     experiencia en los procesos de selección de personal.
-    Reorganizar las empresas de transporte de tal manera que el chofer tenga que
     responder ante esta por su comportamiento y el estado de su vehículo.
-    Crear las condiciones para que un trabajo en el área de transporte público pueda
     constituir la principal fuente de ingresos de un chofer.
-    Proveer servicios de salud y terapia familiar a los choferes.
-    Reducir los estereotipos negativos que tiene la población respecto los choferes.

Aplicar estas medidas podría tener resultados interesantes. Sin embargo debemos tomar en cuenta que una solución a largo plazo pasa por diseñar investigaciones adicionales, proponer un plan gradual de reorganización del transporte público (enfocado en la mejora de las condiciones de trabajo de los choferes) y un control sobre los resultados.  Un transporte público eficiente y seguro no es un objetivo inalcanzable, pero si el resultado de un proceso largo que requiere el compromiso tanto de científicos como de empresarios y políticos.

Bibliografía:

Couillaud, Florence. (2010). Cultura Combi. En: Revista Punto Edu. Año 6. No 187. Agosto/Septiembre 2010. Pontificia Universidad Católica del Perú.

Ponce, Carlos; Bulnes, Mario; Aliaga, Jaime; Delgado, Eliana & Solís, Ronaldo. (2006). Estudio Psicológico sobre los Patrones de Conducta en Contextos de Tráfico, en Grupos de Automovilistas Particulares y Profesionales de Lima Metropolitana. En: Revista IIPSI. Vol. 9. No. 2. 2006. Pp. 33-64.

Tres formas de prevenir el crimen.

Sunday, September 12, 2010


Uno de los problemas de vivir en una gran ciudad es la sensación de inseguridad. Y no es necesario haber sido víctima o testigo de un asalto. Es suficiente con observar los noticieros cada mañana. Las constantes noticias sobre secuestros y asesinatos nos hacen pensar dos veces antes de salir de casa. Al miedo individual sigue la indignación colectiva y, finalmente, las propuestas de los políticos. Las soluciones que escuchamos son usualmente improvisadas, pocas veces aplicadas y casi nunca efectivas. ¿Es posible reducir la violencia criminal? Una respuesta podría ser la prevención.
Existen tres niveles de prevención (Leavell & Clark, 1976; citado por Veras, 2009), cada uno con objetivos específicos:

a)      Primer nivel: Evitar que personas sanas adquieran una enfermedad.
b)      Segundo nivel: Evitar que la enfermedad adquirida se desarrolle.
c)      Tercer nivel: Reducir el impacto que la enfermedad, ya desarrollada, tiene sobre el paciente.

¿Y qué tiene que ver esto con la violencia? La verdad no mucho hasta que en Bratingham & Frederic (1976) tuvieron la idea de aplicar este modelo a la prevención del crimen. El modelo se adapta fácilmente a cualquier época. Si a esto le sumamos los avances alcanzados por la Psicología Social, Comunitaria y Forense el potencial de esta propuesta se hace evidente.

Primer Nivel: Individuos en riesgo de convertirse en criminales.

La conducta criminal se ha relacionado con síntomas de trauma (Bruce, 2005), Intimidación o Bullying (agresores) (Olweus, 1998 & Eron, 1994; citados por Calvo, 2007), desordenes de conducta (Pullman, 2010), abuso de de sustancias (Belenko & Peugh, 1998) e incluso condenas del padre (Van de Rakt, Dirk De Graaf & Nieuwbeerta, 2010). En este nivel las áreas más importantes de intervención serian el sistema educativo y la comunidad (Por ejemplo: Realizar talleres sobre Bullying en los colegios u ofrecer ambientes deportivos en el barrio).

Segundo Nivel: Rehabilitación de individuos en sus primeros actos criminales.

Los individuos arrestados y condenados por primera vez tienen mayores probabilidades de volver a cometer un crimen que los criminales experimentados (Dejong, 1997). Esto quiere decir que, para los primeros infractores, la cárcel tiene un efecto agravante. De ahí la importancia de intervenir en este nivel. Existen diversos tipos de programas correccionales así como investigaciones sobre su efectividad. Por ejemplo Latimer (2001) encontró que las intervenciones a jóvenes criminales que incluyen la participación de familiares tienden a reducir significativamente la tasa de reincidencia.

Tercer Nivel: Reducción de la reincidencia en criminales experimentados.

Reducir efectivamente la reincidencia implica conocer a los convictos y crear medios de disuasión adecuados. Pocos criminales ven su conducta como violenta, descontrolada o incluso anormal (Polascheck, Calvert & Gannon, 2009). Por otro lado en 1997 Dejong encontró que los medios de penalización convencionales son menos efectivos sobre quienes tienen pocos vínculos con la sociedad (aunque responden mejor a condenas más largas). También descubrió que, en el caso de los criminales experimentados, mientras más larga sea la condena más tiempo se demorarán en volver a delinquir (Dejong, 1997).

Conclusiones:

Los tres niveles de prevención parecen una herramienta efectiva contra el crimen, pero deben tomarse en cuenta algunas recomendaciones. En primer lugar las investigaciones presentadas fueron hechas en los Estados Unidos. Por ningún motivo se debe creer que sus conclusiones son universalmente aplicables. De ahí que cualquier país que intente reducir sus índices de criminalidad debe primero diseñar investigaciones adaptadas a su realidad. En segundo lugar se debe recordar que distintos tipos de criminales pueden responder de manera muy variada a un mismo programa de rehabilitación. Así, las medidas útiles para reinsertar a los criminales sexuales pueden no ser efectivas en el caso de asaltantes (y viceversa). Finalmente, ninguna investigación nos va a dar una imagen completa del problema y ninguna medida es garantía de resultados. Todo intento por reducir la criminalidad debe entonces ser constantemente evaluado y perfeccionado.

Tal vez el crimen siempre forme parte de nuestra sociedad, pero la prevención nos pueden ayudar a reducirlo a su mínima expresión. Este puede ser un proyecto inusualmente complejo pero, si se procede de manera planificada y sistemática, no hay razones para pensar que es inalcanzable.

Bibliografía:

Belenko, Steven. & Peugh, Jordon. (1998).  Fighting Crime by Treating Substance Abuse. Issues in Science and Technology. 15, 1. Research Library Core. Pg. 53.

Brantingham, Paul J. & Frederic, Faust L. (1976). A Conceptual Model of Crime Prevention. En: Crime Delinquency. Julio 1976. Vol. 22. Número 3. Pg. 284-296.

Bruce, Elizabet J.  (2005). Relationships between ethnic identity, trauma symptoms and juvenile delinquency.

Calvo, Angel R. (2007). Acoso Escolar: Procedimientos de Intervención. Madrid. EOS.

Dejong, Christina. (1997).Survival Analysis and Specific Deterrence: Integrating Theoretical and Empirical Models of Recidivism. En: Criminology. Noviembre, 1997; 35, 4; Research Library Core. Pg. 561.

Latimer, Jeff. (2001). A meta-analytic examination of youth delinquency, family treatment and recidivism. En: Canadian Jounral of Criminology. Ottawa: Abril 2001. Vol. 43, Issue 2; pg. 237, 17pgs.

Polascheck, Devon L. L., Calvert, Susan W. & Gannon, Theresa, A. (2009). Linking Violent Thinking: Implicit Theory-Based Research with Violent Offenders. En: Journal of Interpersonal Violence. Beverly Hills: Enero, 2009. Vol. 24. Issue 1; pg. 75.

Pullmann, M.D. (2010). Predictors of Criminal Charges for Youth in Pblic Mental Health During the Transition to Adulthood. En: Journal of Child and Family Studies. New York: Agosto 2010. Vol. 19, Issue 4; pg. 483.

Van de Rakt, Marieke, Dirk De Graaf, Nan & Nieuwbeerta, Paul. (2010). When does the Apple Fall from the Tree? Static Versus Dynamic Theories Predicting Intergenerational Transmission of Convictions. En: Journal of Quantitative Criminology. New York: Setiembre 2010. Vol. 26, Issue 3; pg. 371.

Veras, R. (2009). Envejecimiento poblacional contemporáneo: demandas, desafíos e innovaciones. En: Revista Saúde Pública. Vol. 43. No. 3. Sao Paulo. Mayo/Junio del 2009.