¿Deben otorgarse a los homosexuales los mismos derechos de paternidad de los que gozan los heterosexuales? Esta es una de las preguntas más intensamente debatidas en los últimos años. La discusión enfrenta uno de los derechos más valorados por los seres humanos (ser padres) con uno de los deberes más importantes de la sociedad (brindar a los niños un ambiente de crianza adecuado). El debate se complica aún más si tomamos en cuenta que si bien la homosexualidad es cada vez más aceptada por las sociedades, los estados y la comunidad científica, todavía provoca respuestas intensamente negativas en algunos grupos y localidades. El ensayo que preparamos intenta resolver esta duda con otra pregunta: ¿Qué dicen las investigaciones? Para responderla se revisó el trabajo realizado por Stacey & Biblarz en el 2001 (en donde se analiza la metodología, resultados y significancia estadística de 21 investigaciones sobre paternidad homosexual), 8 estudios adicionales, dos manuales de diagnóstico (DSM-IV y el ICD-10) y un pronunciamiento oficial de la American Psychological Association sobre el tema. Las conclusiones a las que llegamos fueron las siguientes:
1. La mayoría de las investigaciones no han encontrado diferencias significativas entre los padres heterosexuales y homosexuales o entre los niños criados por ambos tipos de parejas:
Esta es la conclusión a la que llegan Stacey y Biblarz (2001). Por su parte Portugal y Araúxo (2004), luego de realizar una investigación y analizar diversas opiniones y textos al respecto afirman que no es perjudicial para un menor ser adoptado por una pareja homosexual. Tampoco se ha encontrado evidencia de diferencias respecto a los problemas que presentan los niños de parejas heterosexuales y homosexuales (Ortiz, 2006). Otros estudios encuentran a los padres gays o lesbianas tan competentes y efectivos como los padres heterosexuales (Stacey & Biblarz, 2001).
Una investigación encontró que los hijos de padres homosexuales tenían una mayor probabilidad de tener una orientación sexual gay, aunque estos resultados se encuentran en el límite de lo estadísticamente significativo (Bailey, 1995; citado por Stacey & Biblarz, 2001). Este tipo de resultados (como veremos más adelante) parecen responder, más que a una relación causa-efecto entre paternidad homosexual e identidad homosexual, a estilos de paternidad que permiten a los hijos reconocer y experimentar su identidad sexual con más libertad.
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| Foto: SFBart |
2. Las pocas diferencias encontradas o bien no son negativas o bien favorecen a los homosexuales:
Tanto las investigaciones analizadas por Stacey y Biblarz como las revisadas por nosotros señalan la existencia de algunas diferencias a nivel de padres e hijos. Sin embargo en ninguno de los estudios serios se hace referencia a efectos potencialmente dañinos de la paternidad homosexual. Más bien ocurre lo contrario: Los resultados indican la presencia diferencias inocuas por un lado y claramente positivas por el otro.
2.1. Diferencias en los padres:
En un estudio realizado por Fulcher y sus colegas, se encontró que la distribución del tiempo dedicado al trabajo o al cuidado de los hijos fue más equitativa entre los miembros de parejas lesbianas, que entre los miembros de parejas heterosexuales. En estas últimas se observó que los padres dedicaban más tiempo a trabajos remunerados mientras que las madres pasaban más tiempo al cuidado de los hijos (Fulcher & cols, 2008). Además las madres lesbianas mostraron actitudes más liberales respecto al género de sus hijos (Fulcher & cols, 2008), menos actitudes conservadoras respecto a las conductas de género de los mismos y una menor tendencia a crear entornos físicos estereotipados en relación con el género (Sutfin & cols, 2007). Mientras que las madres solteras heterosexuales mostraron una mayor probabilidad de preferir que sus hijos participaran en actividades masculinas y sus hijas en femeninas, las madres lesbianas no mostraron estos intereses (Hoeffer, 1981; citado por Stacey & Biblarz, 2001). Estas investigaciones parecen sugerir que los padres homosexuales suelen brindar a sus hijos entornos en donde no necesariamente se presentan estímulos congruentes con los roles tradicionales de género, ni se premia o castiga las congruencias o incongruencias con estos.
En lo que respecta a padres y madres por donación de esperma, las madres lesbianas obtuvieron un mayor puntaje en lo que respecta a habilidades y prácticas parentales así como en calidad de interacciones con los niños (Flaks, 1995; Brewaeys, 1997; citados por Stacey & Biblarz, 2001). Además dedicaban más tiempo a actividades de crianza relacionadas con la disciplina, control y actividades destinadas a definir límites (Brewaeys, 1997; citado por Stacey & Biblarz, 2001). Finalmente, las madres lesbianas muestran niveles más altos de recursos psicológicos positivos (Stacey & Biblarz, 2001). En otras palabras, si existe alguna diferencia, estas terminan por favorecer a los padres homosexuales.
2.2. Diferencias en los hijos:
Un estudio realizado por Bos y Sandfort (2010) encontró que, en las familias lesbianas, los niños sintieron una menor presión parental hacia la conformidad con los estereotipos de género y fueron menos propensos a experimentar su propio género como superior. En otro trabajo se observó que los niños de padres heterosexuales consideraban más serias las transgresiones de género en los chicos que en las chicas, mientras que los niños de madres lesbianas las consideraban igualmente serias (Fulcher & cols, 2008). Además las hijas de madres lesbianas muestran un mayor interés por actividades asociadas con cualidades tanto masculinas como femeninas y que involucran la participación de ambos sexos (Hotvetds & Mandel, 1982; citados por Stacey & Biblarz, 2001). Stacey y Biblarz hacen referencia a una investigación realizada por Green. Esta encontró que, con más frecuencia, las madres lesbianas reportaron que sus hijos (especialmente sus hijas) se visten, juegan y se comportan de maneras no conformes con las normas culturales referentes a los tipos sexuales, ocurriendo algo similar con sus aspiraciones ocupacionales (Green, 1986; citado por Stacey & Biblarz, 2001). Sin embargo los autores mencionados señalan que los resultados obtenidos por el estudio de Green son mixtos. De estas investigaciones podemos inferir que los hijos de padres homosexuales parecen estar menos sujetos a la influencia y limitaciones de los roles tradicionales de género. En otras palabras, los niños se sienten con más libertad de explorar posibilidades y conductas no tradicionalmente relacionadas con su género.
Por otro lado una investigación encontró que los adultos jóvenes criados por madres lesbianas reportaron una mayor tendencia a pensar sobre la posibilidad de experimentar una atracción o relación homo-erótica. De la misma manera 64% de los jóvenes adultos criados por lesbianas reportaron haber considerado relaciones del mismo sexo, comparados con solo 17% de aquellos criados por madres heterosexuales. Por otro lado 24% de los adultos criados por madres lesbianas reportaron haber tenido al menos una relación homo-erótica, mientras que esto no ocurrió con ninguno de los adultos criados por padres heterosexuales (Tasker & Golombok, 1997; citados por Stacey & Biblarz, 2001). Otro estudio encontró que los niños de familias lesbianas tenían una mayor incertidumbre respecto a la posibilidad de tener relaciones románticas heterosexuales (Bos & Sandfort, 2010). Podríamos afirmar entonces que los hijos de padres homosexuales tienden con más frecuencia a pensar en relaciones homo-eróticas, considerarlas o incluso experimentarlas (aunque los resultados podrían estar mostrando solo una mayor tendencia a admitirlo). Esto no necesariamente significa que la paternidad homosexual produzca hijos homosexuales. Más bien sugiere que los hijos de padres homosexuales están más abiertos a pensamientos y relaciones homo-eróticas, al margen de que estas sean representativas o no de sus preferencias. Ahora, partiendo de entender a la identidad sexual como un continuo y no como una lista de categorías excluyentes entre sí, podemos afirmar que esta apertura es beneficiosa, pues evitaría que los individuos heterosexuales se sientan mal consigo mismos por tener en algún momento este tipo de pensamientos o deseos, y por otro lado permitiría los homosexuales y bisexuales aceptar con más facilidad sus deseos homo-eróticos y expresarlos en sus relaciones.
Las investigaciones además apuntan a que no existen diferencias significativas entre hijos de madres lesbianas e hijos de madres heterosexuales en lo que respecta a ansiedad, depresión, autoestima y otras medidas de ajuste psicológico y social; y las pocas diferencias encontradas tienden a favorecer a los hijos de madres lesbianas (Stacey & Biblarz, 2001). Además, los hijos de madres lesbianas afirmaron sentirse más capaces de discutir con sus madres sobre su desarrollo sexual (Tasker & Golombok, 1997; citados por Stacey & Biblarz, 2001).
3. Las investigaciones que encuentran efectos negativos son sesgadas, muestran una metodología poco confiable y fueron realizadas por individuos que poseen fuertes creencias anti-gay:
Encontramos tres investigaciones que consideran que la paternidad homosexual puede tener efectos negativos sobre los hijos. Estos trabajos (dirigidos por Paul Cameron) afirman que: La homosexualidad se “contagia” al tener relaciones sexuales con otros homosexuales, que los profesores homosexuales tienen una mayor probabilidad de tener relaciones con sus alumnos (Cameron & Cameron, 1996a), que los homosexuales tienden a vivir menos, que la homosexualidad está relacionada con la pedofilia (Cameron & Cameron, 1996b), y que los hijos de padres homosexuales tienen una mayor probabilidad de ser homosexuales (Cameron & Cameron, 1996b; Cameron, 2005). Al respecto se pueden hacer las siguientes críticas:
- Estos trabajos parten de asumir que la homosexualidad es una enfermedad.
Esta concepción ya no es admitida en la Clasificación de Desordenes Mentales
y Conductuales (ICD-10) de la Organización Mundial de la Salud (World Health
Organization), en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (DSM-IV) de la American Psychiatric Association (American Psychiatric
Association, 1994) y es rechazada por la American Psychological Association
(Conger, 1975; citado por Paige, 2005).
Esta concepción ya no es admitida en la Clasificación de Desordenes Mentales
y Conductuales (ICD-10) de la Organización Mundial de la Salud (World Health
Organization), en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (DSM-IV) de la American Psychiatric Association (American Psychiatric
Association, 1994)
(Conger, 1975; citado por Paige, 2005).
- Cameron asume que la homosexualidad es algo malo. De ahí que interprete a
todo resultado que sugiera una relación entre paternidad homosexual e hijos
homosexuales como evidencia de los efectos negativos de la paternidad
homosexual. Este es un argumento tautológico (Stacey & Biblarz, 2001).
todo resultado que sugiera una relación entre paternidad homosexual e hijos
homosexuales como evidencia de los efectos negativos de la paternidad
homosexual. Este es un argumento tautológico (Stacey & Biblarz, 2001).
- Estas investigaciones se enfocan en variables como las relaciones sexuales
de los entrevistados con sus profesores de secundaria (e.g. Cameron &
Cameron, 1996a), sus padres u otros parientes (e.g. Cameron & Cameron,
1996b). En otras palabras el autor considera que existen indicios
suficientes de relación entre la homosexualidad, los abusos sexuales y
el incesto como para ameritar una investigación al respecto. Aún si Cameron
argumentará que sus hipótesis de investigación le fueron sugeridas por la
literatura que revisó y no por sus prejuicios, esto no explica porque el resto
de autores que encontramos no otorgó la misma importancia a las referidas
variables.
de los entrevistados con sus profesores de secundaria (e.g. Cameron &
Cameron, 1996a), sus padres u otros parientes (e.g. Cameron & Cameron,
1996b). En otras palabras el autor considera que existen indicios
suficientes de relación entre la homosexualidad, los abusos sexuales y
el incesto como para ameritar una investigación al respecto. Aún si Cameron
argumentará que sus hipótesis de investigación le fueron sugeridas por la
literatura que revisó y no por sus prejuicios, esto no explica porque el resto
de autores que encontramos no otorgó la misma importancia a las referidas
variables.
- Para la investigación que realizó en el 2005 Cameron afirma haber analizado
las entrevistas a homosexuales contenidas en tres libros. Uno de los
autores de estos sin embargo afirmó que, con el objetivo de dar una
perspectiva balanceada, buscó que al menos 50% de los entrevistados
sean gays (Anónimo, 2006). Esto afecta la representatividad de la muestra
usada por Cameron.
las entrevistas a homosexuales contenidas en tres libros. Uno de los
autores de estos sin embargo afirmó que, con el objetivo de dar una
perspectiva balanceada, buscó que al menos 50% de los entrevistados
sean gays (Anónimo, 2006). Esto afecta la representatividad de la muestra
usada por Cameron.
Adicionalmente consideramos pertinente hablar sobre la parcialidad y el prestigio de este investigador. Además de psicólogo Paul Cameron es un activista anti-gay y director del Family Research Institute; una organización desde la cual se dirigen investigaciones destinadas a apoyar la posición anti-gay y favorecer los intentos para adecuar la legislación norteamericana a esta perspectiva. Cameron además fue expulsado por la Amercian Psychological Association y denunciado por la American Sociological Association por voluntariamente hacer referencias engañosas en sus investigaciones (Cantor, 1994, Herek, 1998; citados por Stacey & Biblarz, 2001).
Alguien podría señalar que estamos utilizando un argumento “Ad Hominem” contra las afirmaciones de Cameron (falacia en donde se resalta una característica del individuo para desacreditar la posición que defiende). Al respecto quisiéramos hacer las siguientes aclaraciones: Lo que pretendemos sostener aquí es que el sesgo y los errores de procedimiento que encontramos en los estudios de Cameron contrastan con la imparcialidad, rigurosidad metodológica y aceptación general con la que cuentan el resto de investigaciones. Creemos que un estudio serio debe (además de seguir exhaustivamente las pautas del método científico) verificar que sus fuentes cumplan con estos requisitos. Por otro lado hemos hecho referencia a las creencias y el comportamiento del mencionado autor. Esto con el propósito de ofrecer una posible explicación al poco rigor científico que encontramos en sus trabajos. Sin embargo, si bien tener una postura a favor o en contra puede aumentar la probabilidad de que se incurra en sesgos, no implica necesariamente que esto vaya a ocurrir.
Conclusiones:
¿Qué dicen las investigaciones?
La mayoría de las investigaciones no han encontrado diferencias significativas entre los padres heterosexuales y homosexuales o entre los niños criados por ambos tipos de parejas. Las pocas diferencias encontradas hacen referencia o bien a características inocuas o bien positivas tanto en los padres como en los hijos. La principal diferencia radicaría en que los padres homosexuales tienden a proveer a sus hijos de un hogar en donde las características físicas del entorno y la conducta de los padres no favorecen necesariamente los roles de género tradicionales, ni castigan los pensamientos, deseos o relaciones homo-eróticas. Desde el punto de vista psicológico estas características pueden ser beneficiosas en tanto reduce la probabilidad de que los niños heterosexuales desarrollen prejuicios o actitudes negativas hacia los roles de género o preferencias sexuales no tradicionales. Al mismo tiempo permite a los niños no-heterosexuales crecer en un entorno en donde se les respeta y acoge tal y como son.
¿Qué implicancias tienen los resultados en el ámbito legal?
Los resultados de las investigaciones apuntan a que los padres homosexuales son tan buenos o incluso mejores que los padres heterosexuales. Es posible que en los próximos meses y años se realicen estudios adicionales que enriquezcan el conocimiento científico sobre el tema. Sin embargo creemos que ya se cuenta con suficiente información como para tomar una decisión en el ámbito legal: Otorgar a los homosexuales los mismos derechos de paternidad de los que gozan los heterosexuales. Ahora antes de aprobar una nueva ley los legisladores suelen equilibrar dos factores: Por un lado la opinión de los expertos y por otro la opinión del público en general. Favorecer a una u otra posición tiene sus desventajas. Aprobar una ley técnicamente perfecta pero sin apoyo del público puede restarle legitimidad. Hacer lo contrario podría llevar a implementar una ley poco útil o incluso inconveniente. En lo que respecta a la aprobación de leyes que respalden el derecho a la paternidad de los homosexuales creemos que pueden presentarse dos escenarios posibles. En el primero las investigaciones científicas y el creciente apoyo del público llevará a que se apruebe esta ley. En el segundo, a pesar de los resultados científicos, las actitudes negativas hacia la homosexualidad impedirán su aprobación. De darse lo último no solo se estaría restringiendo un derecho legítimo, afectando el bienestar de las personas. También se estaría reforzando los prejuicios y actitudes negativas hacia los homosexuales entre la población. En otras palabras se estarían sentando las bases para futuros actos de discriminación y agresión; hechos que deben ser rechazados tanto por los ciudadanos como por los gobernantes de cualquier país.
Bibliografía:
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Anónimo. (2006). Discredited antigay psychologist Paul Cameron publishes again. En: Advocate.com. Obtenido de: http://www.advocate.com/printArticle.aspx?id=36098
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Paige, R. U. (2005). Proceedings of the American Psychological Association, Incorporated, for the legislative year 2004. Minutes of the meeting of the Council of Representatives July 28 & 30, 2004, Honolulu, HI. Obtenido el 2 de Octubre del 2004 de: http://www.apa.org/governance/. (A publicarse en el volumen 60, numero 5 de American Psychologist).
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